Iglesia de San Rocco

Erigida en 1575, tras el voto hecho por la ciudad durante una larga pestilencia, está rodeada por tres lados por una marquesina gibelina y adosada a los restos de las murallas de 1292 de Santiago de Aragón. Pertenecía a una hermandad de marineros de la marina mercante. La iglesia es de una sola nave con ábside semicircular cubierto por cúpula, según un tipo generalizado del Renacimiento. Externamente se caracteriza por un estilo arquitectónico medieval original, debido a la característica mermelada de cola de milano que corona.

En su interior, al que se accede a través de un pronao, hay que recordar el altar de madera del siglo XVIII sobre el cual se encuentra la estatua policromada de finales del siglo XVI de San Rocco y a cuyos lados estaban colocados dos lienzos, San Giacomo y L’Addolorata, robados en 1987, así como otras obras. Para recordar también un monumento de mármol de un marinero de la Marina Mercante que data de 1876.
En julio de 1743 esta iglesia fue protagonista de un evento prodigioso: durante la procesión de la Virgen del Carmine, mientras que en Messina había una peste, a la altura de San Rocco, se abrieron las puertas de la iglesia y la figura del Santo benedicente se erigió sobre la cúpula como señal de protección para la ciudad.